Las novias aprietan,
pero el azar no ahoga
Pues resulta que mi presunta """""novia"""""" (vamos a ponerle un montón de comillas) pasaba de mí cosa mala. Por culpa del maldito trabajo, la habían ascendido a ejecuta agresuta y se había largado al Madrid de la España, a brokear con los sobrinos clones de Florentino Pérez, (esos que en vez de pene tienen un palm top) Y por aquello de que cuando no estaba de cena, estaba reunida, solamente podía relacionarme con ella o bien por unos sms que eran una caca o por un messenger, donde, mira por donde, cuando yo me conectaba, ella estaba ausente, y viceversa. (Ese viceversa no me lo creo, pero vamos a dejarlo así)
Así que el pasado viernes, cansada de esperar, tomé la sublime decisión de resignarme y aceptar que esta especie de cosa, que intentaba ser una relación de pareja y que nunca acabó de parecerlo, había terminado de la peor de las maneras, a la francesa, sin un puto adiós, sin una pelea como es debido, sin poder tirarnos de los pelos, insultarnos y decir la tira de tacos, que es como me gustan a mí las despedidas sentimentales. (Lo siento, soy biznieta de siciliana)
Y estaba yo ante el terrible dilema de echar una lagrimita o ponerme ciega de Absolut (o las dos cosas) cuando de repente, como un Mago Bueno, aparece mi tío Julio, me pega un achuchón tan arrebatador, que estuve a punto de mandar a Sapho a que se lanzara por el precipicio, y con la excusa de que le había salido bien un negocio de un par de millones (de euros, of course) va y me regala estas dos cosas, dos, y por este orden:
Las obras completas de Bach. Edición especial en 160 CD,s. Una pasada total. (¡¡¡¡¡Y solo cuesta 99 euros de vellón!!!!)
El Creative Zen Vision 30 Gigas. Sintoniza radio y TV. Archiva y reproduce canciones y dvds, funciona como disco duro, agenda, y cabe en la palma de la mano. (Es un muchito más caro que las obras de Bach, claro)
Se me ha ido en un suspiro el fin de semana pasando a Bach en mp3 al Zen, y aún me sobrará espacio en el chintófano. Así que me voy a averiguar las obras completas de Mozart, que acaban de salir, en otros tantos CDs y al mismo precio. Esta vez los 99 euros salen de mi bolsillo. Tampoco una es tan pobre.
Lo siento, futuras novias, pero no estoy para nadie.
¿Os habéis dado cuenta, alguna vez, queridas mías, del placer entre erótico y sabiamente egoísta, que te proporciona la música de Bach, mientras te rascas y acaricias, te acaricias y te rascas, te rascas y acaricias, el desnudo ombliguito, y otras cosas que es mejor no detallar?
7 comentarios
Pul -
¿Y qué me dices de la Música Acuática, de Haendel; los Poemas Sinfónicos, de Liszt, y el Carnaval de los Animales, de Camile Saint-Saens? Espero que también estén en tu famosa playlist.
Como premio, hoy no me meteré contigo. Quizá poco a poco vaya teniendo mejor concepto de ti. No sé, no sé...
Paul
Paul -
¿Y qué me dices de La Música Acuática, de Haendel; los Poemas Sinfónicos, de Liszt, y El Carnaval de los Animales, de Camile Saint-Saens? Espero que también estén en tu famosa playlist.
Como premio, hoy no me meteré contigo. Quizá poco a poco vaya teniendo mejor concepto de ti. No sé, no sé...
Paul
Lorena -
Paul -
Nunca imaginé, por otro lado, que entre tus preferencias musicales pudiera encontrarse Bach. Hubiese apostado que no pasabas de Las Ketchup o Maria Isabel. Pero, en fin, sorpresas te da la vida, y esta última me ha desajustado un tanto los esquemas.
Desde el paraiso sicalíptico codiciado por los sentidos,
Paul
patri -
DaW -
Y dices que tienes messenger. Cada vez esto es más irreal...
Triposo -
Saludos