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A mí no me mires:

Declaración de amor. (Versión 1.2 beta)

 

Llega el momento de arrojar los convencionalismos por la borda
y decirte públicamente,
impúdicamente,
que te deseo, que tengo sed de tí,
que por acariciar la piel de tu vientre con mi mano derecha daría mi mano derecha,
que por morder esos labios hasta sangrarlos, desangraría los míos,
que por rendirme incondicionalmente ante lo que quisieras hacer de mí
sería capaz de ponerme una soga al cuello y pedirte de rodillas que tiraras de ella.
Pero antes de convertirme en tu esclava
te tomaría por todos los sitios
hasta que tus orgasmos encadenados
formaran una melodía deslumbrante
que iluminara todas las negruras de todas las noches.
Pero antes, mucho antes, pondría en permanente erección
hasta el último cabello de tu cuerpo
porque lo erizaría con caricias electricas,
interminablemente ardientes,
vaporosamente sensuales.
Pero antes, mucho antes,
te diría al oido tantas veces y de tantas formas distintas
que no soy nada sin tí,
que nunca encontraré a nadie como tú,
que tú eres la reina de mi cuerpo loco por tí,
que si por un momento pensara que me ibas a dejar
te cantaría bajito aquello de Jacques Brel:
Laisse-moi devenir l'ombre de ton ombre,
l'ombre de ta main,
l'ombre de ton chien.

Déjame ser la sombra de tu sombra,
la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro,
pero no me abandones, ne me quitte pas,
fuego de mi hielo, fiebre de mi escalofrío.
No lo hagas hasta que no hayas apurado
la última gota de este amor mío y tuyo que rebosa ternura,
hasta que no dejes miles de recuerdos de tus uñas
en las partes más sensibles de mi senos,
hasta que no hayas agotado mi capacidad de amarte sin medida.
No lo hagas hasta que no quede de mí
ni siquiera el rastro de una huella solitaria,
ni siquiera un pobre sendero sin destino,
hasta que solo sea un triste trasto de inutil basura.
Amo tus palabras de mujer, amo tus silencios de niña,
y mi cuerpo tiene hambre de tu cuerpo
y lo saboreo sin verlo, tocarlo, olerlo, oirlo o gustarlo,
amo tu amor y estoy dispuesta a amar incluso tu desprecio,
porque entiendo que puede ser una forma extraña de amor,
pero me diluiría en una lágrima interminable,
si viera en tí el reflejo de la indiferencia.
No puedo vivir sin que estés ahí,
toda tú,
como premio o como castigo,
como cielo o como infierno,
pero tú,
no mía,  nunca mía,
pero siempre viva, apasionada, deseable, hambrienta,
insaciable e insaciada,
perfecta,
única.

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