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A mí no me mires:

Propiedad privada.

besos

Besos.

Besarte hasta llegar al fondo de tu alma y beber de ella el gozo de vivir. Besar para vivir, vivir para besar. Llegar a tus labios como llega el náufrago a la balsa, después de nadar sin rumbo por un océano agitado y embarcarme en ellos hasta las costas del fin del mundo. Besarte hasta convertirme en una prolongación de ti, en la sombra de tu mano, en la sombra de tu sombra, en la sombra de tu gato. Besarte hasta que este mundo de necios horizontes no salga de su ceguera y comprenda que en cada beso me diluyo en ti, en cada beso soy tuya, solo tuya, siempre tuya.

abrazos

Abrazos.

Abrazarte hasta aprenderme de memoria el latido de cada rincón de tu piel. Abrazarte para soñar, soñar para abrazarte. Llegar a tu cuerpo como llega el alpinista a la cumbre perfecta, después de caminar perdido en un desierto vacío y ascender en él hasta las orillas del coomienzo del cielo. Abrazarte hasta convertirme en una prolongación de ti, en la sombra de tu mano, en la sombra de tu sombra, en la sombra de tu gato. Abrazarte hasta que este mundo de necios horizontes no salga de su ceguera y comprenda que en cada caricia me diluyo en ti, en cada caricia soy tuya, solo tuya, siempre tuya.

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