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A mí no me mires:

Vamos a acercarnos un poquito más

Vamos a acercarnos un poquito más

Vale la pena

No la llames Charlize.

No la llames Charlize.

Llámala encanto,
ternura,
pasión,
inteligencia,
cuerpo,
sonrisa,
fiebre,
sexo,
complicidad,
exhuberancia,
cariño,
puro cielo.
¿Se nota que estoy loquita por ella?

nuevo logotipo 2

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Segundo Paso: Adjuntarle mi nombre
Yo soy muy mala con el PSP

nuevo logotipo

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Primer paso: Lorena con la boca llena de galletas.
Ella es muy buena con la foto.

Sirenas

Sirenas

¿Qué se puede hacer con la realidad
para que no sea tan odiosa?
Idealizarla,
porque así está más soportable.
Idealizamos y maquillamos.
Idealizamos para disimular.
Me sorprendo a menudo
intentando convencerme a mí misma
de que mi vida es maravillosa,
mi chica es guapísima,
mi trabajo es atractivo,
mis amigos son extrardiornarios
y yo soy fascinante.
Bla, bla, bla.

Cantos de sirenas.

Ulises se ató al palo mayor de su barco,
mientras sus marineros,
con los oídos tapados,
remaban desesperadamente.
Ulises no podía soportar esos cantos
que lo transportaban más allá del barco y la tormenta.
Porque puede suceder muy bien
que de tanto idealizar la realidad
demos el salto definitivo
y nos empeñemos utópicamente
en hacer convertir en real lo ideal,
en encarnar las fantasías
en hacer de la sirena tu pareja de hecho
y de su canto tu pan de cada día,
Como si no conocieras ya,
en tu propias carnes
y con tu propia sangre,
ingenua Lorena,
que los sueños son,
por definición,
un aceite imposible de disolver
en el largo y tortuoso río de la realidad.
Y si por el contrario,
haces como los necios marineros,
te tapas los oídos
para no poder escuchar
el canto de sirena de tus ilusiones,
¿qué te queda, entonces?
La desesperación
mezquina Lorena.
La desesperación de seguir remando
a saber cómo y a saber por qué,
igual que aquel “Nowhere Man” de los Beatles:
Aquel don nadie que venía de ningún sitio
e iba a ninguna parte
para nada.

Arrebato

Arrebato

Me dejo llevar por tí,
febril e inevitablemente.
Has entrado en mi vida
por la secreta puerta de la fascinación,
y aquí me tienes,
barriendo los rincones,
para dejarla un poco más presentable,
para que te quedes en ella
todo el tiempo del mundo,
todo el tiempo que quieras,
tendida en el sofá de mi alma,
controlando el depósito de felicidad
y llenándolo cada vez que haga falta
con tu presencia.

Ella.

Ella.

Creía que sabía besar,
hasta que ella,
con el fuego de sus labios,
iluminó el entresijo más recóndito de mi alma.
Me suponía una experta en caricias,
hasta que ella,
con su dedo recorriendo mi columna vertebral,
erizó la célula más inerte de mi sistema nervioso.
Creía que me había enamorado muchas veces,
hasta que ella,
con sólo una sonrisa,
me enseñó en toda su belleza el rostro más auténtico del amor.
Solo puedo añadir
que estoy intentando aprobar estas asignaturas.

Interrogantes y Sorpresas.

Interrogantes y Sorpresas.

He conocido una chica.
Guapa, inteligente, con chispa.
Me encanta.
Hasta ahí, todo normal.
La sorpresa viene ahora.
¡La he conocido gracias a este blog!
Ella tiene otro. Yo la leía. Ella a mí. Comenzamos a postearnos.
Hasta que nos animamos a dar la cara y montar una cita a ciegas.
¡Todo salió maravillosamente bien!
Tanto, tanto, que aún dudo que todo ésto no sea un sueño.
Lo siento. No puedo dar más pistas.
Quiero que sepáis que soy muy, muy feliz
Tal vez excesivamente
Comencé a escribir esta especie de diario porque,
-lo tengo escrito arriba-
no puedo estar sola.
Tengo que admitir que este invento,
soprendentemente...
¡¡¡¡funciona!!!!

Mujer mujer

Mujer mujer

Me lo suelen preguntar mis amigos íntimos,
mis enemigos íntimos supongo que también lo harán pero no como pregunta, sino como insulto,
“Oye, Lorena, ¿no echais de menos nunca algo que tenemos los hombres? ¿No te gustaría tener pene?"
Sostengo que esta pregunta, aunque esté hecha con buena intención, desvela un terrible desconocimiento de nuestra forma de ser.
Muchos creen que la lesbiana, por el mero hecho de serlo, es menos mujer, porque tiene algo de masculino, y eso es completamente falso. No confundamos lesbianismo con transexualidad. Opino, y no soy la única que apoya esta tesis, que si de algo pecamos las lebianas es de un exceso de femenino. Somos tan mujeres, tan mujeres nos sentimos, que precisamente por eso amamos a la mujer por encima de todas las cosas.
Eso no nos da una complicidad especial con los hombres. No es frecuente que las lesbianas hablemos con los hombres sobre la belleza de una piel femenina, mucho más normal es la conversación con un amigo homosexual, bueno, más que conversación, discusión: él defendiendo la perfección corporal del hombre y yo de la de la mujer.

Admiradores

Admiradores



Vuelvo a ser libre
y acuden en tropel invitaciones tentadoras
para que deje de serlo.
Muchas de ellas vienen de territorio vedado.
Es el morbo masculino por ligar con una lesbiana.
Pero ni la bandera pirata,
ni la hoz y el martillo
lograrán que sea infiel a mis placeres más íntimos.
Nada puede compararse
con la maravilla de acariciar
lenta, suave, majestuosamente,
la piel de terciopelo y melocotón de una mujer.
Besar su vello púbico,
cerrar los ojos
y elevarse al infinito,
hasta el mismísimo umbral de las puertas del cielo.

Balance de un fracaso.

Balance de un fracaso.

Recorro con fatiga, palmo a palmo, el páramo al que me ha conducido mi falta de destreza en hacerte mía,
esta especie de inoperancia de corazón maltrecho y necia lujuria que sostiene el motor de mi deseo. He dejado que otro cuerpo y otros labios te recorriesen mientras asistía en primera fila al espectáculo de mi insensatez.

Cuando yo sé bien que tú has nacido para recogerte a la sombra de mis sueños, cuando yo sé bien que me he esculpido lentamente con el cincel de la esperanza, sola y exclusivamente para poder medir el alcance de tus caricias. Cuando los dos sabemos que nada, ni nadie, podrá subsistir sin contemplar, cómo el amor esta vez ha tenido que arriar su bandera de entusiasmo, por culpa de la sórdida materia, de la ciega, esclava, mísera y solitaria realidad.

Y toda la mañana es eso, y todo el día y la noche y la ausencia y el insomnio es eso, una forma de comprobar la ineluctable evidencia de una vida que se nos está escapando de las manos sin haber saboreado, hasta la ultima gota, la miel y la hiel del verdadero amor.

Adiós, Sandra.

Adiós, Sandra.

Yo quería ser lúcida.
Ella quería ser lucida.
Yo decía siempre lo que pensaba.
Ella pensaba siempre lo que decía.
Yo buscaba querer.
Ella quería buscar.
Yo me ilusionaba por soñar.
Ella soñaba por ilusionarse.
Yo deseaba lo que tenía.
Ella tenía lo que deseaba.
Yo me quedaba esperando.
Ella esperaba quedarse
Yo luchaba por seguir
Ella seguía por luchar.
Al final, llegó el final.
Yo no dije que sí
Y ella sí dijo que no.

Feliz Orgasmo 2005.

Feliz Orgasmo 2005.

Qué tentación tan grande, la de pasarse toda la noche del 31 de diciembre escribiendo, recordando las promesas que no cumplí, los besos que no pude dar, haciendo balance de las horas perdidas, esperando algo que nunca me ha llegado, destilando las caricias furtivas, los excepcionales momentos supremos del éxtasis, y viendo cómo pasan por tu vida años y arrugas, cómo te vas haciendo mayor y no llega el regalo que la vida te tenía prometido. Paseo por las calles a veces con ganas de quedarme desnuda para que el que quiera algo de mi lo coja, sin darme nada a cambio, solo por el placer de sentirme poseída. Este fin de año de alcohol y de excesos, de risa falsa y locura descontrolada, donde tantos hace lo que no desean y tantos desean lo que no hacen, volveré a encerrarme conmigo misma, en mi casa-prisión, en mi hogar-refugio, me daré un baño tibio, y mientras suenan las doce campanadas, desnuda ante el espejo, me masturbaré pensando en mí. Solo en mí.

ombligos

ombligos

Cuando soy feliz
no estoy para nadie,
me olvido del mundo,
me cierro en mi placer,
y miro mi ombligo y el de Sandra.
Cuando soy feliz,
ni siquiera pienso que soy terriblemente egoista.
Acaba de irse Sandra
a uno de sus viajes de trabajo que no tienen final,
y me acuerdo, claro, del blog.
Es un diario secreto
y a la vez público.
Y sobre todo es mi consuelo.
Escribo porque,
lo digo bien claro en la portada,
no puedo estar sola.

ven

ven

Llega el sol de la mañana para decirme que has vuelto a volar hacia tus cielos en donde me está vedado entrar.

La luz del mediodía hiere mis ojos y no quiero cerrarlos porque entonces apareces y te siento más lejana que nunca.

Es en el crepúsculo cuando llegas hasta mí y me acaricio pensando que son tus manos la que recorren mi vientre.

Sueño con escaparme a un mundo donde no exista otro deber que la alegría ni otro compromiso que un apasionado e inacabable beso.

tu hombro es mi hombre

tu hombro es mi hombre


Descansar en tu hombro,
donde reposa un manojo de nervios
destrozados de tanto buscarte.
Y mirar desde esa atalaya
como la gente anda como loca
absorta en sus minucias
pues no tiene esa palanca
para mover el único mundo que vale la pena:
Tu hombro.


10,15 a.m.
DESPIERTO ESTA MAÑANA CON LA HUELLA DE TU CUERPO EN MI CAMA.
COMO SIEMPRE, HABÍAS MADRUGADO PARA COGER EL PRIMER VUELO A PARIS.
COMO SIEMPRE, DEJASTE TU ACOGEDOR AROMA EN LAS SABANAS
Y ME REGALASTE EL ÚLTIMO SUEÑO DULCE DE LA NOCHE,
MINUTOS ANTES DE QUE ABRIERA LOS OJOS
Y ME TOPARA, COMO SIEMPRE, CON LA TRISTE REALIDAD SIN TI.
HOY TENGO UN DIA DE FIESTAS Y SARAOS,
PERO SERA UN LUNES MAS, DEL MONTON,
DOMINADO, COMO SIEMPRE, POR TU AUSENCIA.
TIENES EL ARTE DE APROPIARTE DE LO MEJOR DE MÍ
Y LLEVARTELO EN TU MALETA
A SABER DÓNDE,
A SABER PARA QUÉ,
A SABER POR QUÉ.

enemiga íntima

cómplice

amiga

fantasias

fantasias

¿Y qué puedo decir del tiempo que se va
sin haber acariciado siquiera tu piel?
¿Y qué de una mirada que recorre
medio mundo sin conseguir divisarte?
Me tomas por una soñadora
porque solo te veo en mis sueños
Pero yo sé que existes, porque mi amor te crea.
Y tu sonrisa es mucho más real
que el necio mundo que me rodea.
Eras mi utopía.
No te acarician mis manos.
Te acaricia mi corazón.


9.30 P.M..
¿A QUIEN ESCRIBO ESTA CARTA?
A SANDRA, NO, POR SUPUESTO.
NO SE NADA DE ELLA. YA HA DEJADO DE DOLERME SU SILENCIO
AHORA ME LIMITO A ODIARLA CON TODA LA MELANCOLÍA DEL MUNDO.
(¡DIOS, ME IRÍA AHORA MISMO CON LA PRIMERA PERSONA QUE ME REGALARA UNA SONRISA SIN PEDIR NADA A CAMBIO!)