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A mí no me mires:

Declaración de amor (Versión 1.1 beta)

reina

Te trataré como una reina exclusivamente por puro egoísmo.
Porque tratándote así, me siento más feliz. Porque agonizando por ti, resucito. Porque amándote como te amo, me agiganto.

Te trataré como una reina independientemente de cómo me trates.
No puedo, ni pretendo, cambiar tu orden de prioridades. Quiero seguir amándote así, sumergida en el remolino de la inquietud, en la torrentera del desasosiego,en el precipicio del dichoso y a la vez lacerante insomnio que cambia la rutinaria paz del hastío, por una fiebre constante, por un fuego inextinguible, que me hace vivir y me hace morir, que no me deja tranquila, porque no hay pasión tranquila.

Te trataré como una reina aunque me trates como una esclava.
No quiero amarte a medias, no quiero elegir de ti solo la parte más amable. Quiero amarte tal y como eres, en todas tus facetas, en todos tus momentos, los gratos y los hirientes, los apacibles y los crispados, porque también quiero amar tu libertad, tu facultad de elegirme un día sí y otro no, y acepto, por amor, esperar a que llegue mi turno, si es que llega algún día, porque tus preferencias son mis preferencias, porque tu elección es mi elección, porque lo que tú quieres y eliges es lo que yo quiero y elijo, aunque esa elección aceptada y querida, hiera con la daga de la melancolía un corazón que no puede vivir ni un momento sin tí.

Te trataré como una reina aunque tú no lo acabes de entender.
Cuando lo comprendas, te darás cuenta de lo que te has perdido.

Orgasmanías

Orgasmanías

Cuando me dejo dominar por el deseo del sexo,
alcanzo entonces las nubes de la utopía
y me encuentro justo en el umbral
que separa lo eterno, de lo efímero,
el tiempo, de la eternidad,
el espacio, del infinito.

Es entonces y solo entonces cuando me siento única
y me doy perfecta cuenta de que todo ha sido creado,
(si es que existe  ese todo y no es fruto de mi imaginación calenturienta)
de que todo ha sido creado por alguien,
(si es que existe ese alguien y no es fruto de mi imaginación calenturienta)
de que todo, insisto, ha sido creado por alguien,

para que yo y solo yo y nadie más que yo,
(si es que existe ese yo y no es fruto de mi imaginación calenturienta)
me sienta única
y alcance las nubes de la utopía
y me encuentre justo en el umbral
que separa lo eterno, de lo efímero,
el tiempo, de la eternidad,
el espacio, del infinito.

De todo ello se deduce,
(si es que existe esa deducción y no es fruto de mi imaginación calenturienta)
que el orgasmo es,
contradicción de contradicciones y todo contradicción,
un instante, pero eterno,
que está situado en un punto, pero infinito,
y te arrastra a un sueño soñado dentro del sueño de un soñador,
y aún así,
paradoja de paradojas y todo paradoja,
es lo único realmente real de la realidad,
(si es que existe esa realidad y no es fruto de mi imaginación calenturienta)

 

Bolero.

(Y un sinfín de interrogaciones)

<center>Bolero. <br><br>(Y un sinfín de interrogaciones)

De tanto y tanto buscarte,
tengo desgarrada el alma,
con espinas del camino.
Grité tu nombre mil veces y fue en vano,
en las inmensas plazas rebosantes de gente
y desiertas de ti.
He vuelto a recorrer todos los mundos
que nos habíamos inventado juntas,
para indagar tan sólo alguna huella,
una pista, un recuerdo, una sonrisa,
o la marca indeleble que nos deja
el placer de una caricia en la distancia,
y he dejado en forma de porqués,
cariños esparcidos por el viento,
pero solo el silencio es la respuesta.
Y aquí me tienes ronca y rota,
desvalida, y hambrienta de tus besos,
evocando con furia la crueldad de la ausencia.
La tarde se convierte en un bolero,
desesperadamente malherido:

Tú me acostumbraste a todas esas cosas,
y tú me enseñaste que son maravillosas.
Sutil llegaste a mí como una tentación,
llenando de ansiedad mi corazón.
Yo no comprendía cómo se quería,
en tu mundo raro y por ti aprendí.
Por eso me pregunto al ver que me olvidaste,
por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti.


Desesperadamente ausente.
Sin tí, otra vez.
Sin tí.

Doce meses,

seis cosas,

una isla ,

y yo.

<center>Doce meses,<br><br>seis cosas,<br><br> una isla ,<br><br>y yo.

Hipótesis:
Me envían un año sabático a una isla desierta.
Problemas de equipaje.
Solo me permiten llevarme
un libro,
un disco,
una película,
un poster,
un juego
y un recuerdo.


Yo me llevaría,
A la recherche du temps perdu del inefable Proust
La Boheme del irresistible Puccini.
El paciente inglés del inquebrantable Anthony Minghella
Cualquier poster donde estuviera dentro la indiscutible Charlize Theron
El indomable juego del ajedrez,
Y como recuerdo:
La primera noche que soñé contigo.
(Pase el tiempo que pase y esté donde esté, ese recuerdo nunca me abandonará)


Queridos, queridas:
¿Os animáis a participar con vuestras respuestas?
Me encantaría.
Así os conocería mejor.
Y os estimaría un poco más aún si cabe.

"You're just too good to be true.

Can't take my eyes off you."

<center>&quot;You're just too good to be true.<br><br> Can't take my eyes off you.&quot;

Aquella muchacha de ojos tristes
que guardan bajo llave el secreto del azul del mar
se dejó una ingenua mirada
dentro de las páginas de uno de sus sueños.
Y yo, torpe de mí, me empeñé en conocer
lo que está mucho más allá de toda sabiduría,
esa sensación de loca plenitud
que nos arrebata en el preciso momento en que dos ojos
hasta el momento extraños,
se encuentran, se investigan, se acarician,
se leen sus mutuos misterios,
y se internan juntos en lo más insondable del espíritu,
allá en ese secreto desván
donde las muchachas de ojos tristes
guardan bajo llave el secreto del azul del mar.

Otoño, peligroso otoño.

Otoño, peligroso otoño.


...Y puede ser que vuelva a imaginar una vez más, una noche más,
que nos cogemos de la mano
y nos perdemos en la selva que siempre deseamos recorrer juntas.
O que vaya desgrananado en tu oído,
una a una, las palabras más hermosas
que tengo coleccionadas en el álbum de mis emociones.
Y puede ser que me respondas,
mirada lúcida, rigurosamente inexorable,
que todo esto ya lo tienes tan sabido
que no te interesa escucharlo más de mis labios.
Y puede que todo este maremagnum de sentimientos que me diluyen en ti,
tan sólo sea un maldito sueño de mi loca fantasía
que ama mucho más a las musarañas que se inventa,
que a la belleza que tiene delante de sus ojos.
Puede que todo sea nada,
y que nada sea precisamente todo lo que tengo entre mis manos.
Pero resulta que te echo tanto de menos,
que tu alma se convierte en la parte más querida de la mía,
y mi cuerpo se estremece en lo más sensible de su piel
a causa de las caricias que podrías hacerme
el día en que amanecieses a mi lado.
Y no tengo más remedio que escribir esto,
en la esperanza de que me vayas a leer,
aunque seguramente si lo haces,
no tendrás conciencia de que todo esto lo escribo por ti y para ti
y solamente espero el milagro
de que esta mariposa que bate sus alas enamoradas
en el pozo más oculto de mi corazón,
tenga un efecto más allá de mí
y te invada y te arrebate,
para que descubras que, al otro lado del mundo y de la vida,
te estoy amando hasta la consunción
y que nadie,
ni ayer, ni hoy, ni mañana,
nadie te va a querer ni tanto, ni de esta manera,
ni con tanta furia, ni con esta ternura,
porque tú eres mi razón de ser,
imaginado amor,
muda locura,
mirada que me ha partido en mil pedazos,
todos tuyos,
todos.

De kilos y kulos.

Parte de guerra:

<center>De kilos y kulos. <br> <br>Parte de guerra:

Después de año y medio sin fumar,
y tras una larga campaña de ayuno y abstinencia
con la que me he demostrado a mí misma
que tengo una fuerza de voluntad que pa qué,
he conseguido quitarme de encima
los diez kilos que engordé,
¡Diez, pardiez!

al dejar de meterme nicotina en mi cuerpo serrano.
Con lo bajita que soy, llegué a tener un Kulo Kamión.
Ahora he recuperado mi kulito furgoneta de toda la vida.

(Se agradecen comentarios de ánimo, besitos, y demás mimos)

Lujo o gueto.

Depende.

Lujo o gueto.<br><br>Depende.

Me invita una amiga pija y de familia forradísima
(todas tenemos algo así)
a una especie de fiesta igual que ella,
pija y forradísima.
Entro en una urbanización, en la zona más cara de la ciudad,
-the top of the top of the top-
y me obligan a superar con bastantes inconvenientes,
tres filtros de seguridad,
donde unos armarios con uniforme recién salidos del gimnasio,
me hacen un interrogatorio en el que solo faltaba confesar
de qué color llevaba mi ropa interior
(¡Qué más quisieran ellos!)
Cuando llego al chalet de mi presunta amiga,
solo veo una enorme tapia de tres metros de altura,
coronada con un penacho de alambre de espino
que no se lo salta ni el campeón olímpico de pértiga.
Una vez dentro,
todo es perfecto, suave, encantador, fashion,
bonanovo, moralejo, o’shea y asquerosito.
Mientras mis pobres orejas
soportaban la mayor colección de naderías envueltas en papel de regalo,
mi cerebrito, que siempre ha sido más rojo que un pimiento,
pensaba que el día en que se diera en este país una revolución como es debido,
de esas en las que ruedan las cabezas,
(que por cierto la necesita más que el comer)
habría problemas para tomar el palacio de invierno,
pero sería facilísimo conquistar los reductos de los pijimillonarios.
Solo tendríamos que ordenar a los guardias de seguridad
que en vez de poner obstáculos para entrar,
los pongan para salir.
Al final, todo tiene explicación desde la óptica de la lucha de clases:
Un barrio aislado y amurallado,
si es de pobres es un gueto,
si es de ricos es una urbanización de lujo.
O como diría mi tía Barbara,
que siempre tiene chispa para todo:
Un rico con smoking es un hombre elegante.
Un pobre con smoking es un camarero.

Lagrimitas de emoción.

Lagrimitas de emoción.

Cuando contemplo a A, enamorado de E,
y me imagino a E, añorando a A,
una brisa de ternura entra en mi casa
y broncea mi corazón.
Son estas las cosas que me reconcilian con la vida.

Cosas en las que creer.

Y no.

Cosas en las que creer. <br><center><br> Y no.</center>

Intento no caer en confusiones,
porque luego pasa lo que pasa.
Así que no suelo llamar amor a lo que es pasión,
ni costumbre a lo que otros llaman afecto.
Tampoco llamo religión al miedo,
ni progreso a la ambición.

Procuro sacar de mi vocabulario cotidiano los eufemismos,
porque igual algunos se los creen y te perdonan la vida.
Por eso no acostumbro a llamar políticos a los manipuladores,
ni santos a los fanáticos.

Me dan yuyu esas grandes palabras altisonantes
que hinchan el orgullo y secan el corazón.
Y no hago ni puñetero caso a eso que muchos llaman ideales,
y que son volutas de humo envueltas en papel de regalo.

Como paso olímpicamente de ese tipo de credos,
dedico mi capacidad de fe, que es mucha,
a creer en

la boca que me sonríe y me besa,
la mano que me calma y me acaricia,
la pataleta de la vida,
la armonía de la música,
un trozo de poesía,
un rayo de sol,
una copa de vino,
un poquito de droga.
Y un muchito de sexo.

"Lorena, Lorena,
ten cuidado con la cena"

<center><em>&quot;Lorena, Lorena, <br> ten cuidado con la cena&quot;</em>

Para agradecer a mi tío-cuñado Julio
las fabulosas vacaciones que me regaló,
por amor al arte y por mi cara bonita,
donde fuí tratada como una princesa heredera,
se me ocurrió invitarle a una cena resultona en casa,
cena que preparé yo con estas manitas.
(Bueno, la verdad es que me ayudó mucho mi vecino gay,
que hizo un curso de perfeccionamiento en la Hoffman,
antes de ser retirado por un chef francés
que lo acabo de perfeccionar del todo)
A lo que iba.
Apareció Julio guapo, moreno, elegante, tipo Clooney,
en plan cincuentón arrebatador,
con toda la pinta de haber estado una semanita
en una clínica de rejuvenecimiento.
Pero yo, tonta de mí, como la cena iba a ser en casa,
estaba, como diría la Martirio, arreglá pero informal.
La cena muy bien, los platos estaban conseguiditos
aunque el champán francés que trajo Julio,
evidentemente superaba a la comida por cinco a uno, siendo piadosa.
A final, la noche, las burbujas,
y el agradecimiento que una llevaba dentro
salió como si se descorchase otra botella de champán,
que, por cierto, también se descorchó,
la cosa es que me colgué de su cuello
y le di un besito cariñoso.
Bueno, fue un poco más que cariñoso, pero sólo un poco más,
Julio me lo devolvió con otro, yo diría que bastante expresivo.
Bueno, fue un poco más que bastante expresivo, pero sólo un poco más,
(El cabroncete sabe besar de fábula)
Entonces la Lorenita va y se derrite
y le da un achuchón a mi tío-cuñado,
con esa urgencia que te viene
cuando te dicen que dentro de media hora se acaba el mundo.
Mientras se lo estaba dando,
saltaron todas las alarmas
y me dije a mí misma que tenía que controlar,
porque aparte de que ese no estaba siendo el comportamiento
de una chica que pretende ir por la vida como una lesbianita decente,
tampoco podíamos entrar en mi habitación
porque la tenía hecha una auténtica leonera,
con la cama por hacer
y algunos adminículos muy, pero que muy femeninos,
desperdigados en un revuelto caos absolutamente loreno
Menos mal que, Julio,
pedazo de caballero,
(lo que tengo que aprender de según quien)
se me anticipa
y como un torero de la escuela jerezana,
me para, me templa y me manda ser buena
y no jugar a ser bisexual
en el momento más inoportuno y con la persona menos indicada.
Entonces me di cuenta
del follón que me iba y le iba a meter,
y me agarré a él,
ruborizada como una chiquilla cogida en falta,
comenzando a llorar en su hombro a moco tendido,
mientras Julio me regalaba,
el muy canalla,
la más divertida y socarrona de sus sonrisas.

(Yo no sé que estaba pensando la tonta de mi hermana,
cuando no se casó con él, y eligió al gilipuá del broker yanki)

¡Viva la pereza!

<center>¡Viva la pereza!

No hago otra cosa que pensar en tí.
Y no se me ocurre nada.

Lo bueno, no solo mata o engorda.
Además, se acaba.

Lo bueno, no solo mata o engorda.<br> Además, se acaba.

Después de unas vacaciones tan guapas,
llego a casa y todo me parece feo.
Odio septiembre.
Espero que la resaca del verano se termine pronto
y vuelva a acostumbrame al hecho indiscutible
de que he nacido para currar y currar.
Me fastidia, pero es así.
El mundo está mal hecho.
Los que tienen pasta no saben gastarla,
y las que sabemos gastarla no tenemos ni un euro.
Claro que, bien pensado, está bien que sea así.
Si yo tuviera mucho dinero, daría muchísima envidia.
Ya la doy sin tenerlo, con que imagina.
O sea, que a seguir dando vueltas a la noria como burras,
para sacar oro líquido a cambio de una basurilla de sueldo,
pues, desgraciadamente, eso es lo nuestro.
Pero no se me olvidarán las vacaciones tan maravillosas
que me ha regalado mi tio-cuñado Julio.
(Fue novio de mi tía y más tarde de mi hermana)
Gracias, Julio, por esta gira
artística, gastronómica y sentimental.
Dos días más, y me enamoro de ti.

Amor, arco y cielo

Amor, arco y cielo

Siempre me maravilló la simplicidad de sus formas.
He pasado por debajo de él, muchas veces, con mi uniforme de colegiala
falda escocesa, calcetines blancos, blusa clara y corbata negra,
imaginando cómo sería la Mérida romana
cuando Trajano erigió este arco.
Para mí, sin embargo,
no es una historia de patricios y patricias,
sino el imborrable recuerdo
de la primera, extraña y deliciosa excitación
que sentí, cuando mi compañera de pupitre,
una noche feliz, bajo este arco y este cielo
me dió un beso con el que dejé de ser niña
y se me abrieron las puertas de la felicidad.

¿Dónde estarás ahora, Marisa?

Un vino para quienes no somos
ni lo uno ni lo otro.

Un vino para quienes no somos<br> ni lo uno ni lo otro.

Julio, que tiene un corazoncito jerezano, me lleva a una de esas inmensas, históricas y viejísimas bodegas de Jerez, donde además del aroma del vino se respira señorío. A la hora de la cata, un vino me llama poderosamente la atención.
Es un “palo cortado”
Y yo, que no me corto, pregunto por qué se llama así.
Julio me responde:
El vino es un ser vivo. Nace, se desarrolla, agoniza y muere. Cuando aún está por criar, manifiesta una querencia. Si va para vino fino, en la barrica se marca con tiza un línea vertical, un palo. Si en vez de fino, el vino tiene tendencia a convertirse en un oloroso, más denso, compacto y aromático, entonces se marcan dos palos.
Y yo, que sigo sin cortarme, interrumpo.
Muy simplista veo yo este asunto. No todo en la vida es blanco o negro, malo o bueno, carne o pescado, oloroso o fino. Y tú lo sabes muy bien.
Julio, entre sonrisas, termina su explicación.
Ahí está el detalle. Algún año salen vinos bastante especiales. Vinos que no serán ni finos, ni olorosos, que tendrán las cualidades de los dos, pero manteniendo su propia personalidad. Entonces se marca la barrica con un palo vertical, tachado con otro horizontal. Y de ahí el nombre: Palo Cortado. Se suele decir que este vino no se produce, sino que sucede. Es un vino diferente, excepcional, y sobre todo, muy raro.

Ahora me explico mi querencia por este vino con querencia.
Porque es raro, raro, raro.
Como yo.

Declaración de amor.

Declaración de amor.

Oporto, Lisboa, Aveiro, Braganza, Santarem, Evora, Coimbra, Faro, Grándola...
entrañables lugares de un país tan lejano y tan nuestro a la vez,
donde hay el mismo sol, pero menos turba,
carreteras veloces, pero gente sin prisa,
vida más natural y mucha más calma para disfrutarla.
Tengo el corazón de fado
y solamente pienso en provocar una nueva ocasión de volver a verte,
mi querido Portugal.
Eres igual como la ciudad que inició la revolución de los claveles:
Grándola, vila morena, terra da fraternidade.


Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade

Oviedo, modo de empleo.

Oviedo, modo de empleo.

1º. Procura no ir a Oviedo un fin de semana de verano con buen tiempo.
(Es demasiado sensual.)

2º. Si no me haces caso y vas, no se te ocurra pasar por la calle Gascona.
(La calle Gascona es una calle chiquita y cuesta arriba, que está llena de sidrerías. La sidrería es un curioso invento asturiano que consiste en un restaurante donde puedes comer de todo, pero mientras llega la carta, pides los platos y te los sirven, te has bebido un par de botellas de sidra de la manera más tontamente amable. Y digo esto último, porque resulta que tú no puedes tocar la botella, no te dejan, te la van sirviendo en un vaso, culín a culín, que has de beber de un trago, porque si no, dicen que no está tan buena. Al final más que cenar merluza a la sidra has cogido una merluza con la sidra.)

3º.Si tampoco me haces caso y apareces por la calle Gascona, no entres en una sidrería llamada La Pumarada.
(Estos sirven el doble de sidra per cápita y lo hacen con una sonrisa tan encantadora que, tonta de ti, bebes el doble.)

4º.Si aún así no me haces caso, no te extrañe que al acabar la cena, te suceda lo que a mí.
(Cuando todavía la noche podía decirme muchas cosas guapas al oído, no tuve más remedio que suplicar a Julio que me llevara a mi habitación, porque todo me daba vueltas. Así lo hizo, muy caballero él, y luego de la forma más insolidaria, el muy cretino se largó a escuchar las muchas cosas guapas que al parecer le dijo al oído la puñetera noche de verano del Oviedo sensual de las narices)

A la mañana siguiente, desayunando, yo con resaca, y él con una sonrisa de oreja a oreja, va y me regala una camiseta turística de Oviedo con esta frase:
Antes muerta que sin sidra.
Para matarle.

Pontevedra moja.

Pontevedra moja.

Hay un refrán gallego que dice:
“Vigo trabaja, Pontevedra duerme, Santiago reza y La Coruña se divierte”.
El refrán es cruel, porque olvida completamente a Lugo y Orense, y además es falso, porque Santiago, con la capitalidad se ha llenado de funcionarios que hacen más que rezar, aunque de los rezos y de la mística jacobea, la ciudad siga haciendo su agosto, en La Coruña ahora hay un montón de empresas currando que no siempre se divierten, en Vigo tampoco hay tanto trabajo, porque la crisis ha dejado a demasiada gente con los lunes al sol, y Pontevedra, bueno, de dormida, más bien poco.
Llegamos a Pontevedra y en el hotel nos cuentan que están en fiestas. Julio me invita a tomar unos pinchos y yo, siempre tan inoportuna, me pongo un minivestido ajustado blanco que estoy para comerme.
Lo de inoportuna, no lo digo por Julio, que conmigo va de casto castísimo, sino porque, una vez en la calle, me veo rodeada de pontevedrinos y pontevedrinas, con marcha a tope y unas pistolas de agua llenas de tintorro. Yo quería preguntar a santo de qué estas batallitas, pero la moda del lugar es disparar primero, responder después. Y cuando estoy hecha un pingo, con Julio partido de risa, me entero que son las fiestas de la Peregrina.
¡Menuda forma de dormir que tiene la puñetera Pontevedra!

Por cierto, una delicia de anacronismo hagiográfico. Resulta que La Peregrina es una Virgen que lleva el hábito de peregrina del Camino de Santiago. O sea, que para que eso fuese cierto, la Madre de Jesús tendría que pegarse el palizón de resucitar en el año mil, que es cuando se inició la ruta jacobea, y encima para venerar a un santo que está por debajo de ella en el escalafón.
Fastuoso.
Es como si Dios se hubiese hecho devoto de San Benitiño de Lérez.

Cariño gallego

Cariño gallego

Sentados un mirador, con todo el mar delante, y contemplando el perfil de un pueblecito de la Galicia cantábrica llamado Cariño, Julio se siente cariñoso y me confiesa:

-He llegado a una edad en que las mujeres que me gustan, no me quieren y las que me quieren, a mi no me gustan.
-No creo que sea necesario llegar a tu edad para eso. A mí también me suele pasar.
-Sí pero es que tú, desde siempre, has colocado muy alto el listón. No hay que ser tan utópica.
-Pues aplícate tú también el cuento.
-Eso es lo malo del asunto. Yo creía que al hacerme mayor iba a ser menos drástico en este asunto. Todo lo contrario. Soy más exigente que nunca.
-Te puede la estética.
-Pues sí, tienes razón, la belleza es mi droga. Una droga cada vez más escasa, y más adulterada. Desgraciadamente compruebo que estamos rodeados de gente cada vez más fea.
-A mí me da la impresión de que tú no has sabido querer de verdad- Parece mentira que yo te diga esto, cuando tendrías que decírmelo tú a mi. Creo que has tenido muchas pasiones, pero poquísimos amores. El amor, de por sí, crea belleza, o maquilla cualquier posible defecto. Es lo que se suele decir en la Argentina.
-¿Qué es lo que se suele decir en la Argentina?
-“Si tienes un amigo tuerto, míralo de perfil”.
-Por suerte, tú tienes los dos ojos muy bien puestos en su sitio.


Y yo, boba, bobísima, me dejo engatusar, una vez más, por este viejo tiburón,.

Dos singularidades de Oviedo

Dos singularidades de Oviedo

Oviedo es la primera ciudad del mundo (que yo sepa)
que tiene un monumento a Woody Allen.

(Oviedo le erigió esta estatua en agradecimiento al piropo que Allen hizo de la ciudad cuando recibió el premio Príncipe de Asturias. Vino a decir que Oviedo parecía sacado de un cuento de hadas, porque estaba llena de encanto y además tenía hasta príncipe).
Si yo fuera alcaldesa de Nueva York se me caería la cara de vergüenza.

Oviedo es la primera ciudad del mundo (que yo sepa)
que tiene un monumento al culo.

(La obra se titula Culis Monumentalibus y es de Eduardo Urculo que así hizo honor a su apellido. Se trata de dos culos femeninos pegados, de forma que la escultura tiene culo por un lado y culo por otro. )
Si yo fuera alcaldesa de Sodoma, pues también.