A mí no me mires: |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004. ven Llega el sol de la mañana para decirme que has vuelto a volar hacia tus cielos en donde me está vedado entrar.La luz del mediodía hiere mis ojos y no quiero cerrarlos porque entonces apareces y te siento más lejana que nunca. Es en el crepúsculo cuando llegas hasta mí y me acaricio pensando que son tus manos la que recorren mi vientre. Sueño con escaparme a un mundo donde no exista otro deber que la alegría ni otro compromiso que un apasionado e inacabable beso. ombligos Cuando soy feliz no estoy para nadie, me olvido del mundo, me cierro en mi placer, y miro mi ombligo y el de Sandra. Cuando soy feliz, ni siquiera pienso que soy terriblemente egoista. Acaba de irse Sandra a uno de sus viajes de trabajo que no tienen final, y me acuerdo, claro, del blog. Es un diario secreto y a la vez público. Y sobre todo es mi consuelo. Escribo porque, lo digo bien claro en la portada, no puedo estar sola. Feliz Orgasmo 2005. Qué tentación tan grande, la de pasarse toda la noche del 31 de diciembre escribiendo, recordando las promesas que no cumplí, los besos que no pude dar, haciendo balance de las horas perdidas, esperando algo que nunca me ha llegado, destilando las caricias furtivas, los excepcionales momentos supremos del éxtasis, y viendo cómo pasan por tu vida años y arrugas, cómo te vas haciendo mayor y no llega el regalo que la vida te tenía prometido. Paseo por las calles a veces con ganas de quedarme desnuda para que el que quiera algo de mi lo coja, sin darme nada a cambio, solo por el placer de sentirme poseída. Este fin de año de alcohol y de excesos, de risa falsa y locura descontrolada, donde tantos hace lo que no desean y tantos desean lo que no hacen, volveré a encerrarme conmigo misma, en mi casa-prisión, en mi hogar-refugio, me daré un baño tibio, y mientras suenan las doce campanadas, desnuda ante el espejo, me masturbaré pensando en mí. Solo en mí. |
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