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 Se llamaba Faustina Geltrude. (Qué nombrecitos le ponían a las niñas entonces) Nació el 18 de agosto de 1713 y el médico le profetizó pocos días de vida, pero llegó a los 74 años de edad. (Gran ojo clínico tenía el médico ese) A los 17 años, la pobrecita mía, se metió a monja y se hizo llamar María Crocifissa. (Menudo gusto que tenía mi antepasada para los nombres)Ahí donde la veis, fue declarada venerable por el Vaticano el 17 de noviembre de 1982 y junto con Pablo de la Cruz, es cofundadora de la orden de los Pasionistas,una orden religiosa que tiene un montón de misioneros por todo el mundo. No todos tienen el privilegio de tener una santa en la familia. El pecado sabe mejor. Yo no os veo. No veo a mis tres David, ni al intrépido Toni, ni a la maravillosa Eli, ni a la indescriptible Alina, ni al sublime Art, pero no he necesitado verlos para tenerlos muy bien apalancados en el sofá más cómodo de mi corazón. Toni se ha lanzado a mi colección de duviduvis y está seleccionando los que quiere ver, los David andan enzarzados sobre la música que gasto, demasiada antigua para mi edad, Eli acaba de abrir el frigorífico buscando algo de beber, Alina está hojeando mis libros, y Art está detrás intentando captar una idea de conjunto de lo que ve y adecuándola a la idea que tiene de mí. No necesito ver a esta peña para que empiece a ser algo importante en mi vida. Como lo bueno, si funciona, hay que dejarlo como está, hago caso del verso de Juan Ramón: No la toqueis que así es la rosa, y no cambio ni una coma de estas prometedoras relaciones. Prefiero tenerlos cerca en la distancia, que distantes en la proximidad. Queridos míos os doy un beso, un abrazo, un achuchón. Virtual, pero no por ello menos sincero y apasionado.  La frase no es mía. Ya me gustaría haberla escrito, ya. La foto, tampoco. Ya me gustaría haberla tomado, ya. Pero frase y foto pertenecen a una religión que sí que es mía. A tope. Todos tenemos dos caras, o exactamente dos mitades de cara, totalmente diferentes. Felizmente no somos armónicos. Toda armonía es monotonía. Mi mitad derecha es un poco resabidilla y correveidile, intelectualoide y cultureta. Uniendo las dos mitades derechas sale una Lorena decidida a ser escuchada por una profesora. Mi mitad izquierda es la parte pepona y buena gente, gordita y sensualota. Uniendo las dos mitades izquierdas sale una Lorena dispuesta a ser achuchada por una camionera.
Juzgad vosotros.Mucho “¡Qué viene Erika, que viene Erika!” y a mí se me había olvidado, despiste característico, llenar la nevera de algo. Si salíamos a cenar fuera, se estropeaba el plan. No hay tiempo, ni es hora de comprar nada. Miro el frigo, la despensa, hago un barrido total. Encuentro: 1.Arroz 2.Bolsa de salchichas pequeñitas, como para coctel. 3.Bote de champiñones 4.Paquete de albondiguillas para sopa. 5.Tres lonchas de jamon de york. Con todo esto, y gracias a mi creatividad culinaria, inventé el famoso.. Arroz con salchichitas, champiñones, albondiguillas y jamón de yorkuno de los platos que más ha elogiado Ferrán Adriá, que Arzak y Subijana intentan imitar sin conseguirlo, y que ha pasado a la historia de la gastronomía, tomad nota, chicos y chicas, como... EL ARROZ MÁS AFRODISICACO QUE HA DADO LA HISTORIA DE LA COCINA.A las pruebas me remito. Escribo esto mientras caliento un poquito de este arroz que sobró de anoche. Erika está dormida, agotada. Y yo me preparo para el segundo asalto. Besos.  Acabo de dejar a Erika en Sabadell. He vuelto a casa, y mientras tomo un vodka helado me dispongo a recordar los maravillosos momentos de este fabuloso fin de semana que he pasado con ella. Pero mi pensamiento se va irremediablemente hacia el texto del folleto sobre un barniz anticarcoma que tenía que haber redactado el viernes y que tengo que acabar sin falta mañana. Odio los Lunes. Y también, los Domingos por la Noche, porque aunque pongas mucho vodka en medio, no acaban de disimular su maldita cara de Víspera de Lunes. Hace unos días, alguien que firmaba con el extraño seudónimo de “La verdad, la diga Agamenón o la diga su porquero”, me amenazó con simas insondables donde caeré sin remedio por culpa de ser tan epidérmica. Joder, pues sí, lo soy. Unas son altas como mi novia, otras somos bajitas como yo, unas son mujeres maltratadas como Maragall, otras estamos acosadas por la jefa como yo, unas son profundas y otras somos epidérmicas. En vista de que estoy condenada a caer en la susodicha sima, y antes de que me pegue el consiguiente batacazo y mi epidermis quede hecha un asquito, he pensado en subastarla. No es necesario que paguéis con dinero contante y sonante, yo solamente acepto dinero virtual que es mucho más valioso. Como sabéis, lo que lo sabeis todo, la moneda de curso legal en este universo es el BLOGIO. (Un maravilloso blogio vale lo mismo que 500 mostrencos euros) Para que podais apropiaros del trocito de piel -auténticamente mía, que conste- teneis que fijar una cantidad en blogios, y además acertar a que parte de mi organismo pertenece. Unos son más obvios y otros más recónditos. No os corteis, chicos, y sobre todo vosotras, chicas mías Si se agota el material, saco más del almacén. Y esto va para tí, Agamenón,(o su porquero) ¿No querías epidermis? ¡Pues toma ocho trozos!
 TROZO 1. Pertenece a...la parte baja del cuello. Adjudicado a...&:  TROZO 2. Pertenece a...el vientre Adjudicado a...Loulou  TROZO 3. Pertenece a...la pantorrilla Adjudicado a...La verdad, la diga Agamenón...etc  TROZO 4. Pertenece a... la axila Adjudicado a... Tony  TROZO 5. Pertenece a...el escote Adjudicado a...Art Alegoría  TROZO 6. Pertenece a...el muslo trasero Adjudicado a...Erika, mi amor.  TROZO 7. Pertenece a...la pelvis Adjudicado a...Night Phanter:  TROZO 8. Pertenece a...el dorso de la mano Adjudicado a...Edmond Wells
Art, que es un genio, y no es alegoría, tiene un espíritu cultivado que asombra incluso a los que ejercen de cultivadores de espíritus, pero no por ello deja de tener los pies sólidamente asentados en el suelo. Esto lo digo por intuicion femenina, y no por razonamiento especulativo, porque suelo escuchar con mas atención lo que me sugieren mis entrañas que lo que me dicta mi cerebro. A lo que iba. Art me ha regalado esta reproducción de Kandinsky, uno de mis pintores preferidos. Y junto con ella me ha llegado -del éter, del ciberespacio, de no sé dónde coño- una oleada de su forma tan especial de entender el cariño. Kandinsky afirmaba que los artistas son esclavos de alguien que les va diciendo cómo deben pintar. A mi me gusta trasladar esta frase a la vida corriente de los que ni por asomo llegamos a la categoría de artistas, y sentirme guiada por los hilos de quienes, en el éter, en el ciberespacio, en no sé donde coño, de vez en cuando, me dicen sin palabras que me quieren. Esto es lo que hace posible que cosas tan sencillas como recibir un email, me llenen de emoción y se me salten las lágrimas. Con amigos como Art, Lorena no puede estar sola.Y como tienes razón, he vuelto. Era un coñazo estar fuera de la circulación. Me sentía estatua ecuestre de Franco. Como soy poco original, voy a imitar tu seudónimo.  Así que, gente, a partir de ahora, podéis llamarme de esta forma:  Por ejemplo, vayamos al más famoso:  Indudablemente se trata de un signo que no puede estar solo, su carácter es plural y su destino, ser casamentero, porque empareja, aparea, y se encuentra en su elemento cuando hay dos o mas entidades, incluso contrarias o divergentes, a las que unir. Es el signo bisagra. Haría un buen papel en un gobierno tripartito. (Pero me estoy metiendo en politica y me lo tiene prohibido el endocrino) No le arriendo la ganancia por el trabajo que le ha caído encima, pero envidio a los que están a su lado. Asi que no te quejes, Toni, y da gracias al cielo por la suerte que has tenido.  Hay signos claramente obvios. El de admiración, por ejemplo. Se trata del más antiguo de todos. Nació con el ser humano y lo llegó a usar antes de saber articular palabras. Miraba el sol y lo soltaba, contemplaba el misterio de la tierra y lo soltaba, también lo hacía cuando le atenazaba el miedo a la tormenta, o el terror a la fiera salvaje, o la rabia por haber dejado escapar esa caza que parecía tan fácil. Es un signo tan primitivo, y tan ancestral, que se puede definir como el más animal y el menos racional de todos. Luego están los signos menores, algunos muy curiosos:  Por ejemplo, los contables, muy utilizados por los que no tienen otro objetivo que los datos y los balances y sienten veneración por las siglas, BBVA, BSCH, FMI, OCDE...  O las comillas, un signo que no tiene voz propia, siempre habla por boca de otro. Ideal para eruditos, escritores que zurcen sus columnas a base de citas, o periodistas becarias que andan como putas por rastrojos en busca de declaraciones de personajes importantes.  O los paréntesis, que se enrollan como persianas, y van de disgresión en disgresión. Sus primos hermanos, los corchetes, son paréntesis diseñados por Mariscal, solo les falta una gamba encima y su variante más aguda, los ángulos < > pertenecen al patrimonio millonario de Bill Gates y estos no hablan en cristiano, hablan en HTML.  Hay signos recuperados para la causa. La almohadilla, por ejemplo, era una vaga y estaba todo el santo día dormida. Es lo menos que podía hacer, llamándose así. Pero apareció Movistar y el ataque de sus clones, la despertaron, la colocaron en el móvil y los buzones de voz nos dicen cuantas veces tenemos que pulsarla al día.  Otra reconvertida es nuestra querídisima arroba, que de significar un peso o una medida de capacidad, bastante usual en el lenguaje agrícola y cosechero, se ha convertido en parte de nuestra identificación cibernética, y está de moda en la nueva grafía de los políticamente correctos que escriben chic@s, alumn@s, pij@s, diputad@s, y chorradas así.  Y también está el signo más enigmático, extraño, estólido y solitario de todos. Apareció en los teclados del ordenador sin que viniese a cuento, y daría un millón de blogios a quien me diga para qué coño sirve. Puede ser muy bien que ahí esté el quid de la cuestión. Tal vez sea la paradoja hecha signo. Un signo sin significado.  El punto es otra cosa. Es separador a fuerza de ser separatista. Por eso a muchos así, le llaman puntos filipinos. Ibarretxe y compañía, verbigracia. (Otra vez metiéndome en política, hoy tengo el síndrome tertuliano) El punto más excluyente de todos es el punto y aparte. El más conciliador, algo bastante difícil para un punto, es el punto y seguido. En cualquier caso, el punto tiene un punto de dogmático. Odio a esos que se lo saben todo y terminan su frases diciendo: Y punto.
 La coma es una romántica, es bastante similar al signo &. Parece como si separase, pero lo hace con la boca chica, en el fondo está loca por unir frases. Además, la coma, como otra Madre Calcuta, se ha empeñado en salvar al punto de su aislamiento y tanto lo intenta que, de la unión de los dos, nace el punto y coma, un gilipollas que no sirve para nada, no es ni punto ni coma, ni carne ni pescado, ni chicha ni limoná.  Cuando el punto sufre un ataque de lógica, se pone encima de otro y así surgen los dos puntos, claramente germánicos, ordenancistas y puntillosos. (Nota para Toni. Hay una peli del dios Wilder que es toda una alegoría de los dos puntos. Uno, dos, tres. Además podemos darnos el gustazo de ver al duro de James Cagney haciendo comedia. Para relamerse la vista)  Me gusta mucho más el punto cuando se relaja, olvida su racionalismo metódico y se va de juerga con otros de su clase formando los puntos suspensivos que son plurales, escépticos, agnósticos, pelín ácratas y excelentemente ambiguos. En el hipotético caso de que yo pudiera ser dos, me gustaría ser puntos suspensivos. Tiene su morbo.  Pero soy una interrogación. Inte, para los amigos. Y lo soy porque dudo, y no creo en casi nada y lo cuestiono todo y no me gusta el mundo que veo y por eso prefiero fabricarme otro más divertido, donde existen mujeres guapas con ojos maravillosos que todo lo ven y que se llaman &, y te escriben y te quieren y te colman de abrazos virtuales hasta que te roban el corazón, y es aquí en este paraíso recobrado donde todas las preguntas que se me amontonan en mi cerebro, por fín consiguen volar en libertad, porque no necesitan respuesta y son felices así, no colgadas en el aire, sino liberadas del yugo racionalista. Me gusta este signo. Siempre lo fui, y he tardado bastante tiempo en reconocerlo. Gracias a ti, que me has abierto los ojos. Un beso. (Pero de esos besos-besos-besos que te gustan tanto) Ese sí que es el mejor de los signos. El que me gustaría descifrar con tu cabeza en mi hombro. Cuando esos y esas, tan amantes de la precisión y tan rebosantes de pánico a que se le malinterpreten y se le considere vehementes en exceso, se atreven a pronunciar, después de hacer acopio de fuerzas, la frase crucial: “Te quiero”, inmediatamente añaden como odiosa coletilla, el puñetero “como”. Van por la vida diciendo te quiero como amiga, te quiero como hermana, te quiero como amante, te quiero como ligue de unos días y bla bla bla.Eso es no tener ni idea de lo que significa querer. No hay más que un te quiero.Es el mismo para todo y para todos. Si después de decirle a alguien "te quiero" añadimos la palabra "como", en el fondo estamos arrepintiendonos de haber querido. O se quiere...o no se quiere. Así de sencillo... y así de arriesgado. Yo quiero mucho. ¡Qué le vamos hacer! (Y a ti, más. Es un secreto a voces, pero bueno, es un secreto. El nuestro)
Se querían tanto, que nunca se miraron para imaginarse mejor.
Se deseaban tanto, que nunca se besaron para quemarse más en ese amor.
Se conocieron tanto que nunca conversaron para no estar limitados por la voz.

Eran dos signos que se unieron y su unión se escribía y se leía con la sintaxis de la pasión.
Y para amarse a todas horas por el móvil enviaban los mensajes del corazón.
Porque el amor es el mensaje, o tal vez, el mensaje es el amor.
 Como la seguridad es cosa de policías y sucedáneos o de agentes con carteras llenas de pólizas y por mucho que ellos prometan, la cosa no va de su palo, y la verdad es que nadie está seguro de nada, ni siquiera de quién es y cual su auténtico destino en esta vida, pues mire usted por donde he decidido que mientras mi jefe colecciona millones, el de aquí al lado colecciona coches, la vecinita de enfrente colecciona polvos, el del 5º-2ª colecciona fracasos, ese que acaba de entrar en el Clínico con sobredosis, colecciona intentos de suicidios, y tú coleccionas besos, (y respuestas inteligentes a cretinos desafinados) pues aquí me tienes coleccionando lo único que sé coleccionar: Interrogaciones.La culpa es mía, por huir de lo obvio y apostar por el riesgo, por odiar las putas certezas y enamorarme de las maravillosas dudas. Y de ti, claro. Ver la misma escena de aquella película que me dejó huella. Releer el libro del que no me separaba nunca. Escuchar la música que me hace volar. Evocar una y otra vez el beso que dí y el que soñé recibir. Adorar las rutinas de la maravilla. Y darme cuenta al repetir los mismos gestos de que no todo lo pasado fue peor porque en verdad, gracias a los recuerdos continúo viviendo y haciendo vivir.
Por eso, cuando estoy en la cama, hago lo siguiente, (por este orden) Pensar en tí, sonreir (a veces entre lágrimas) y apagar la luz.

Y entonces, indefectiblemente, con una puntulidad evidentemente celeste, siento que en mi habitación entra un ángel y me da el beso de buenas noches. La gente se mata por conseguir respuestas. En las calles, en los despachos, en los cines, en las iglesias, se trafica con respuestas. Las librerías estan repletas de respuestas encuadernadas. Sobran respuestas en los telediarios y en la telebasura, en los sermones y en los anuncios de publicidad, en las proclamas de los políticos y en las confidencias de los amantes. A lo largo del día, con las respuestas que he recogido, regreso a casa feliz porque pienso que esta vez voy a poder dormir, sin que los interrogantes me desvelen. Pero al rascarles un poco la corteza vuelvo a comprobar que las respuestas se transforman en nuevas preguntas.
Y me acuesto con mis dudas. Y me arropo con mis incertidumbres. Y espero como Dánae que algún día, mis preguntas sin respuesta se conviertan en una lluvia de oro que me arrebate y me lleve hacia tí.
 He amado en estos días como nunca lo había hecho en mi vida. Me encuentro a mil años luz de lo obvio, lejos de los paisajes conocidos, fuera del frenesí de la ciudad. He querido estar a solas con el decidido propósito de sentirme a tu lado. Y estoy feliz sin nadie y sin nada más que lo que pienso de ti, lo que sueño de ti, lo que imagino de ti, tus palabras y tu silencio, y el constante presentimiento de que tú, sin verme, me estás mirando y de que yo, sin oirte, te escucho. En esta soledad sonora estoy tan cerca de ti que noto los temblores y los gemidos de tu alma. Y ese cosquilleo que te hace reir de repente, mientras paseas por la calle, es mi sonrisa, que es contagiosa, y esto que me obliga a cerrar los ojos y sumergirme dentro de mí es uno de tus besos, besos que lanzas al aire con el deseo de que se cuelen por la entrada secreta de mi corazón. Y todos llegan, porque todos, sin que nadie les haya guiado, conocen el camino.  Hay que volver. Me espera la ciudad y su rutina, el trabajo y sus interferencias, horas enteras sin escuchar ni una palabra que me conmueva, ni una música que me evoque, ni una maravilla que me emocione, compartiendo espacio y tiempo con gente que no tiene otro idioma que el dinero ni otra sintaxis que el poder, que te valora por lo que aparentas y por lo mucho que sabes disimular. Pobres seres ricos que hablan mucho de lo mucho que tienen y muy poco de lo poco que son. Pero mi memoria vuelve bien cargada de excelentes recuerdos, y siempre habrá un pensamiento hermoso a mano para superar el terrible obstáculo de la monotonía. Porque esta vez, en mi horizonte íntimo, cada día sale un nuevo sol. El tuyo. At words poetic I'm so pathetic That I always have found it best Instead of getting 'em off my chest, To let 'em rest - unexpressed. I hate parading my serenading, As I'll probably miss a bar, But if this ditty is not so pretty, At least it'll tell you how great you are.
You're the top! you're the Collosseum, You're the top! you're the Louvre Museum, You're the melody from a symphony by Strauss, You're a Bendel bonnet, A Shakespeare Sonnet, You're Mickey Mouse!
You're the Nile! You're the Tow'r of Pisa, You're the smile, on the Mona Lisa! I'm a worthless check, a total wreck, a flop! But if baby I'm the bottom, You're the top!
You're the top, you're Mahatma Gandhi, You're the top! you're Napoleon brandy, You're the purple light, of a summer night in Spain, You're the National Gallery, you're Garbo's salary, You're cellophane!
You're sublime, you're a turkey dinner, You're the time, of the Derby Winner, I'm a toy balloon that's fated soon to pop; But if baby I'm by the bottom you're the top!
You're the top, you're a Waldorf salad You're the top, you're a Berlin ballad You're the nimble tread of the feet of Fred Astaire You're an O'Neal drama, you're Whistler's mama, you're camembert
You're a rose, you're inferno's Dante You're the nose, on the great Durante I'm a lazy lout who's just about to stop But if baby I'm the bottom, You're the top!  Nadie es perfecto y nadie puede presumir de original. Un amigo mío, (que lleva muchos años pretendiéndome, y yo le digo que espere sentado) me ha entregado, (no sé si por venganza), datos precisos sobre la vida y milagros de alguien que se apropió mucho antes que yo de mi querida interrogación. Se trata de Rudy Martínez, un mexicano de Michigan que se hizo llamar Question Mark (?) y creó una banda de garaje-rock llamada “Question Mark and The Mysterians”, que llegó al número uno de las listas con “96 tears” y que fue languideciendo hasta desaparecer. Rudy Martinez se dedicó a la cría de perros, hasta que volvió a sentir añoranza de su querida interrogación, rehizo el grupo y todavía sigue dando conciertos, en circuitos de tercera, pero demostrando por enésima vez que el rock le sienta de fábula a los cincuentones. Bueno, pues muy bien. Después de una interrogación masculina, la de Rudy, una interrogación femenina, la mía. Seríamos una pareja ideal, pero imposible. A mí ya me han robado el corazón. Ea!
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